Desde sus inicios, Alejandro ha desafiado las expectativas tradicionales impuestas por su familia. A pesar de la presión por continuar con el legado musical de su padre, su estilo único y su enfoque vanguardista lo han llevado a convertirse en una figura icónica del mariachi y la música regional mexicana. Sin embargo, su vida personal ha estado marcada por relaciones tumultuosas, incluyendo su matrimonio con América Guinart y sus romances con diversas mujeres más jóvenes.